Roque Dalton (El Salvador)

Roque Dalton
 
 

Nació en El Salvador, un país pequeño en América Central que Gabriela Mistral bautizó como “El Pulgarcito de América”. Ensayista, narrador, dramaturgo, periodista y poeta revolucionario. La poesía de Roque Dalton es irónica, irreverente, erótica, social y revolucionaria. Vivió una relación de amor y odio con la realidad de su país, sus textos denotan sarcasmo y trazos de amor. Según él, en El Salvador los pobres son más pobres y se vive bajo el asedio de la violencia, una especie de injusticia consolidada: “No olvides nunca / que los menos fascistas / de entre los fascistas / también son / fascistas.”

Su estilo coloquial fue partícipe de la renovación lírica latinoamericana de la década de los 60, su actividad política estuvo de la mano a su creación literaria. Miembro del partido comunista salvadoreño desde 1958, Dalton fue encarcelado en varias ocasiones en su país, cuando finalmente en 1961 tomó el camino del exilio: “pero ahora sé que no existes / y que además nadie te necesita / no se oye hablar a ninguna madre de ti / […] porque prueba que me inventé un país / aunque me deba entonces a los manicomios / soy pues un diosecillo a tu costa / (quiero decir: por expatriado yo / tú eres ex patria”.

Una poética de estilo conversacional latinoamericana, parte de su obra se aproxima al relato breve y el poema en prosa con lo cual obtuvo buenos resultados: “La vida paga sus cuentas con tu sangre / y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor. / Cógele el cuello de una vez, desnúdala, / túmbala y haz de ella tu pelea de fuego, / rellénale la tripa majestuosa, préñala, / ponla a parir cien años por el corazón. / Pero con lindo modo, hermano, / con un gesto propicio a la melancolía”.

Roque Dalton luchó desde sus propias trincheras con todas sus habilidades, amó y añoró su verdadero país, en el que creyó y sobre el cuál escribió hasta los últimos momentos de su vida: “País mío vení / papíto país a solas con tu sol / todo el frío del mundo me ha tocado a mí / y tú sudando amor amor amor”. Murió asesinado por sus propios compañeros del Ejército Revolucionario del Pueblo, una base para lo que luego nació la guerrilla salvadoreña y dejó un poema premonitorio: “Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre / porque se detendría la muerte y el reposo.”

 

Rocio Bolanos

 
 
 
 
 
 
Como tú
 
Yo, como tú,
amo el amor,
la vida,
el dulce encanto de las cosas,
el paisaje celeste de los días de enero.
También mi sangre bulle
y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.
Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan, de todos.
Y que mis venas no terminan en mí
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.
 
 
 
 
 
 
DESNUDA
 
Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua
cuando entre sus paredes me sumerjo.
 
Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como a un niño perdido
que en ti dejara quieta su edad y sus preguntas.
 
Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que se nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a la sombras los deseos me ladran.
 
Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.
El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.
 
El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.
 
 
 
 
 
 
Alta hora de la noche
 
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
porque se detendría la muerte y el reposo
Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,
sería el tenue faro buscando por mi niebla.
Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.
Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.
No dejes que tus labios hallen mis once letras.
Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.
No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto:
desde la oscura tierra vendría por tu voz.
No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre.
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.
 
 
 
 
 
 
El Salvador será
 
El Salvador será un lindo
y (sin exagerar) serio país
cuando la clase obrera y el campesinado
los fertilicen lo peinen lo talquéen
le curen la goma histórica
lo adecenten lo reconstituyan
lo echen a andar
 
El problema es que hoy El Salvador
tiene como mil puyas y cien mil desniveles
quinimil callos y algunas postemillas
cánceres cáscaras caspas shuquedades
llagas fracturas tembladeras tufos
 
Habrá que darle un poco de machete
lija torno aguarrás penicilina
baños de asiento besos pólvora.